¿Por qué no es suficiente un autoexamen y la mejor opción son las mamografías?

Llega el mes de octubre e inevitablemente una marea rosa capta nuestra atención por donde quiera que miremos.

En los periódicos, anuncios publicitarios, redes sociales y hasta en las conversaciones cotidianas, el cáncer de mama está presente.

Durante este mes, a lo largo del mundo, se intensifican los programas educativos y de concientización sobre el cáncer de mama.

Esta enfermedad impacta diariamente a muchas mujeres. La lucha contra el cáncer de mama no se detiene durante el año y el principal reto es captar oportunamente a la mayor cantidad de mujeres, para ofrecerles un mejor pronóstico en caso de enfrentar esta realidad.

mujeres-luchando-contra-cancer-mama

 

Cualquier mujer puede desarrollar cáncer de mama.

El cáncer de mama es el cáncer más frecuente en mujeres y representa la segunda causa de muerte por cáncer en el género femenino.

Según datos aportados por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), “el mayor porcentaje de muertes por cáncer de mama (50%) en América Latina y el Caribe ocurre en mujeres menores de 65 años”.

Existen factores de riesgo para cáncer de mama no modificables (por ejemplo, mutaciones genéticas, historia familiar, densidad mamaria, edad) y factores de riesgo modificables (obesidad, consumo de alcohol, etc).

Sin embargo, es de suma importancia recordar que el cáncer de mama no es exclusivo de pacientes con historia familiar. El riesgo de esta enfermedad se incrementa con la edad y más de la mitad de los casos diagnosticados ocurre en mujeres que no tienen factores de riesgo conocidos.

 

Detectando el cáncer de mama.

La detección del cáncer de mama empieza en la consulta médica.  Es una oportunidad para brindar educación, responder preguntas y además le permite al médico investigar cuáles factores de riesgo presenta cada mujer.

De esta forma, será posible identificar a las mujeres con mayor riesgo para cáncer de mama, que justifique iniciar la detección a edades más tempranas por medio protocolos de estudio apropiados.

Al identificar a las mujeres con riesgo promedio, es posible brindar educación sobre prevención, estilos de vida saludable y establecer una estrategia de detección adecuada.

Recordemos que ser mujer y el incremento progresivo en la edad son los dos factores de riesgo principales para el cáncer de mama. Por estas razones, todas las mujeres a partir de los 40 años están invitadas a buscar una mamografía de detección cada año.

 

Conociendo más sobre el cáncer de mama.

El cáncer de mama se origina en el tejido mamario, en los conductos o lobulillos de la glándula. Cuando un cáncer inicia, se encuentra localizado dentro de estos conductos o lobulillos y no presenta síntomas.

Cuando el cáncer evoluciona, llega a extenderse más allá de los conductos y lobulillos, convirtiéndose en un cáncer infiltrante o invasor. En este momento es mayor el riesgo de compromiso fuera de la mama, a nivel de los ganglios axilares o en otras partes del cuerpo.

Una paciente con cáncer de mama invasor puede presentar síntomas como un bulto palpable no doloroso, enrojecimiento de la piel, retracción del pezón, entre otros.  Sin embargo, muchas mujeres no presentan síntomas y la detección de su enfermedad ocurre en un estudio de rutina.

El tamaño del tumor y la presencia de enfermedad en los ganglios de la axila son dos de los factores pronósticos para el cáncer de mama.

La detección de cáncer de mama de menor tamaño, usualmente se relaciona con una mejor probabilidad de sobrevida. Además de permitirle a los especialistas ofrecer tratamientos y cirugías con conservación de la mama, según el caso.

 

¿Si no tengo síntomas, aun así tengo que hacerme una Mamografía?

Sí. 

Cuando hablamos de detección temprana nos referimos al diagnóstico de una lesión maligna antes de que produzca cambios o síntomas notables por la paciente.

 

Autoexamen o Mamografía para la detección temprana.

El autoexamen es una herramienta de utilidad como ayuda para la detección de cáncer de mama.

Es importante que cada mujer conozca su cuerpo, su anatomía y esté familiarizada con la exploración, de forma que, si ocurre un cambio entre un estudio de mamografía y otro, pueda consultar con su médico.

Sin embargo, las desventajas del autoexamen radican en que es muy variable, subjetivo, depende de las características del seno, su tamaño, la cantidad de glándula y la etapa del ciclo menstrual. Además, muchas mujeres tienen temor a la auto exploración y la perciben como “confusa”.

La presencia de retracción del pezón, enrojecimiento o engrosamiento de la piel, aspecto en “piel de naranja”, ulceraciones en la piel, bulto palpable son hallazgos que pueden encontrarse en un auto examen de mama y están relacionados con cáncer de mama infiltrante, con mayor riesgo de enfermedad avanzada.

La mamografía es un estudio accesible, seguro y reproducible. Permite la valoración comparativa con estudios anteriores. Es rápido y puede realizarse en cualquier momento del mes.

El objetivo del tamizaje con mamografía es reducir el número de muertes por cáncer de mama al encontrar lesiones pequeñas, que permitan ofrecer un tratamiento más efectivo y conservador; idealmente antes de que las mujeres perciban síntomas o cambios en sus mamas.

El cáncer de mama puede presentarse de diferentes maneras en una mamografía, por ejemplo, puede manifestarse como microcalcificaciones, nódulos o desorganización del tejido mamario. Sin embargo, la detección con mamografía tiene sus retos, entre ellos la densidad mamaria.

Algunas mujeres tienen mayor cantidad de glándula mamaria con respecto a la grasa en el seno, lo cual aumenta la densidad en la mamografía. Esta densidad puede “ocultar” lesiones pequeñas, por lo que es el principal factor que disminuye la capacidad de la mamografía para detectar el cáncer.

En los casos de pacientes con mamas densas, es importante que las mujeres y los médicos tengan presente que puede ser necesario realizar otros estudios adicionales que ayuden a la mamografía a mejorar la capacidad para detectar la enfermedad en etapas tempranas (como el ultrasonido y la mamografía con tomosíntesis).

Además, durante la mamografía de rutina, los radiólogos pueden encontrar lesiones indeterminadas, para las cuales puede ser necesario realizar más proyecciones de mamografía, seguimiento a corto plazo o, en algunos casos, hacer una biopsia para descartar cáncer.

Si bien la mamografía no es un estudio perfecto y algunos cánceres pueden no ser evidentes principalmente debido a la densidad mamaria; a lo largo de los años y con abundante evidencia científica que la respalda, la mamografía periódica ha comprobado disminuir e impactar significativamente la mortalidad por cáncer de mama.

 

La detección temprana es posible, luchemos juntos para disminuir la mortalidad por cáncer de mama. Programe su mamografía hoy mismo, puede marcar la diferencia.

Elaborado por:

Licda. Karla Sandí Fernández, Nutricionista